martes, 3 de febrero de 2009

Martín Devoto: De Bach al Ruido







Existe una serie de relaciones obvias entre la música y el tiempo. Por de pronto, la música existe como tal sólo mientras transcurre, vale decir, en tanto suena, lo cual supone su desarrollo en el tiempo. Luego está lo que acontece en términos históricos, que es lo que nos lleva a considerar, por ejemplo, que una determinada obra pueda ser catalogada como un clásico una vez que ha logrado superar el paso de los años. Y en este sentido también está el concepto de tiempo como sinónimo de época, que es de lo cual nos habla Wassily Kandinsky cuando en su libro De lo espiritual en el arte dice que la sensibilidad de una cultura deriva siempre de su tiempo. Por eso nos preguntamos cuál será la sensibilidad de nuestra actual cultura, ubicada en el impreciso terreno de la postmodernidad.

El cellista argentino Martín Devoto ha editado, a través del sello BlueArt, un programa que combina obras del gran maestro del barroco, Johann Sebastian Bach, con otras músicas de distintos compositores del siglo XX. El programa, integrado exclusivamente con obras para violonchelo solo, se inicia con la Suite BWV 1010 de Bach y se extiende luego a través de cinco autores contemporáneos: Carmelo Saitta, Luciano Berio, Kaika Saariaho, Helmuth Lachenmann y Krzystof Penderecki. El resultado es un interesante recorrido por una secuencia estética progresiva que nos lleva -tal es lo que explícitamente propone el título de la edición- de la música de Bach al ruido.

Así, la audición de este disco nos enfrenta a un tiempo dual: está por un lado ese presente en el cual uno escucha la obra del pasado, compuesta por Bach acorde a la sensibilidad de su época, y por el otro el tiempo presente en el cual escuchamos las obras escritas por nuestros contemporáneos Carmelo Saita, Luciano Berio, Kaija Saariaho, Helmut Lachenmann y Krzystof Penderecki, a partir de una sensibilidad por completo diferente. Porque más allá de las relaciones que puedan plantearse, lo cierto es que allí donde Bach transmite una armonía espiritual, las palabras que mejor describen los trabajos de los restantes compositores tal vez sean inquietud y zozobra. Y en este sentido, anímicamente, se ubican en las antípodas de la música de Bach.

¿Será acaso éste el signo de la sensibilidad de nuestro tiempo? ¿La inquietud y el desasosiego? Sin embargo, también Bach sigue integrando nuestra experiencia. ¿Será acaso la posibilidad de abordar una pluralidad de formas?

Carmelo Saitta escribe en las notas al disco: “La música del siglo XX se ha replanteado no sólo el tradicional concepto del tiempo, problema fundamental de las artes temporales, sino también el del espacio y la materia. ... El sonido ya no es un mero soporte sino el punto de partida de la composición. El compositor compone primero el sonido y éste ya no es solamente armónico.” Y este es, precisamente, el punto que revela el título de la edición, que nos coloca quizás ante el punto central de la disyuntiva: Bach de un lado, algo que se reconoce como ruido del otro... Por supuesto que no hablamos de ruido, propiamente dicho. Hablamos en realidad de la sensibilidad y del tiempo.

Para escuchar proponemos dos ejemplos contrastantes: primero, un número de la Suite para cello solo BWV 1010 de J.S. Bach... Y luego el Capriccio per Siegfried Palm, de Krysztof Penderecki.

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